Articles Archive for junio 2008
Artistas, Exposiciones »
Permanent vacation es el nombre de la exposición que el artista alemán Felix Weinold, nacido el 1960 en Augsburg nos presenta. El título de la muestra está inspirado en la película de Jim Jarmusch del mismo nombre; como los personajes de las películas de Jarmusch, los de las obras de Felix Weinold parecen distantes y descontextualizados. Esta impresión es el resultado de la búsqueda que emplea Weinold para la realización de sus cuadros: todo puede ser inicio y base para una imagen, toda la historia del arte es para él una mina. Encuentra sus motivos en Internet, en periódicos, revistas, colecciones gráficas, libros sobre biología, publicaciones históricas. Después del proceso de apropiación y tramitación el material está totalmente integrado. Gran parte de la abstracción de la obra surge de la tensión de los elementos dispares que la configuran, pero también forman una amalgama de los componentes que se subordinan bajo el lenguaje del artista. No obstante el artista dice que sus obras no son figurativas; lo cual es irritante, porque el espectador puede reconocer claramente elementos figurativos y reales.
Weinold se refiere al cuadro como espacio autónomo, que ante todo es una composición de elementos en tensión entre desavenencias clásicas: linea-espacio, grande-pequeño, transparente-opaco, estructura-plano, caliente-frío, etc.
La mezcla de estilos dispares remite a un tema esencial del arte post-moderno: el arte habla siempre -también o completamente- sobre el arte, y el COMO es más relevante que el QUE.
Como lo que Baselitz pretende poniendo sus motivos al revés, es dirigir la atención del espectador a La IMAGEN en lugar de al MOTIVO; así Weinold interrumpe partes del cuadro intencionadamente (con motivos superpuestos), elimina otras (con superficies de color plano) o recoge elementos hasta la desfiguración (con veladuras). Weinold usa la misma técnica en sus fotografías. Aunque lo importante para él no es el tema, sino que el milagro del cuadro ha salido bien.
Artistas, Exposiciones »
El poder y sus símbolos en la cultura contemporánea son a la vez origen y final. Unos no aparecen sin los otros.
La experiencia icónico-narrativa en clave de estética digitalizada es el mecanismo utilizado. El nivel de intensidad fluctúa entre tonos altos y bajos, y así sucesivamente. Las fracturas conceptuales y los contenidos surgen con la metodología natural del monitor de TV; creando situaciones típico-atípicas, deformando la realidad y enfocando el espejismo. En este zapping mental visual observamos la fragmentariedad a la que estamos sometidos, pero sobre todo entendemos la depredación cultural que soportamos.
Algunas instituciones utilizan catalogaciones que rozan la incontinencia fisiológica más básica. Quizás por ello, en algunas exposiciones, rozamos muy de cerca los “actos de fe” compartidos entre el artista y su público. “Actos de fe” difíciles de etiquetar pero fascinantes en el fondo. ¿Por qué no?…

