Stephen Wilks · Reus Urban Art

Stephen Wilks és un artista anglès amb una llarga carrera artística que l’ha permès portar les seves obres a través de tot el món.

Un dels seus projectes més reconeguts és l’anomenat “Trojan Donkey” (El burro de Troya), el qual consistí en crear ases de feltre de mida real que passaven de ma en ma per diferents països i anaven emmagatzemant les històries d’aquells pels qui havia passat. L’artista ens explica:

<<El burro significaba mucho para mí, era el animal con el que crecí en la Costa de Somerset. El burro es un personaje complejo, a pesar de su renombrada apariencia de estúpido, son animales muy astutos. Durante el viaje he incluido muchas referencias en el proyecto “El burro de Troya” principalmente de la literatura, como son las fábulas de Esopo, “The Golden Ass” del autor latino Apuleius  y los “Viajes en burro por las Cevannes” de Robert Louis Stevenson, así como del cine, como por ejemplo: “Au Hazard Balthazar” de Robert Bresson.  Estas fuentes las he mezclado con mis propias experiencias, para así crear  la existencia de un universo paralelo durante la historia de “Los Burros Viajeros” en forma de dibujos, donde se representan las picantes y fantásticas andaduras de dos burros por el mundo

Ahora bien, la idea del burro se ha convertido realmente en una o varias historias. Ha ido evolucionando desde sus inicios, en que paseaba por la ciudad de Berlín con un burro de fieltro de tamaño real en mis espaldas. Los encuentros con la gente que yo iba encontrando por las calles de Berlín me llevaron a la idea de “El Burro Troyano”. Decidí que la gente que estaba sorprendida e intrigada por habernos encontrado en la calle se llevara el burro a su casa, se lo podía llevar yo mismo  a casa o se lo podían llevar si me daban un teléfono y una dirección de contacto. El burro contenía una cámara desechable y se le pedía al anfitrión que tomara fotos del burro en su casa, también podían escribir notas o dibujar si lo preferían, estas notas se podían guardar en una especie de tripa-bolsillo que le había insertado al burro. Cualquier donación podía ser vista o leída por el siguiente anfitrión. Me sorprendió saber cuanta gente quería hospedar el burro en su casa y contribuir al ensanchamiento del vientre del burro. El radio que abarcaron los viajes del primer burro fue limitado a unos cuantos barrios, no obstante la gente que se lo llevaba a casa pertenecía a un variado espectro de clases sociales y personajes.>>

 

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